14/12/12

Crónicas de un Rolero Cebolleta. Capitulo 3: De añoranzas, recuerdos y demás patulea

Recuerdos, recuerdos y más recuerdos de mi pasado 'rolístico', no todos buenos. Anécdotas graciosas y otras que no lo son tanto…

/MODE Zapatillas de felpa puestas, bata, manta, pipa y sillón de orejas con una enorme librería de juegos de rol detrás y una chimenea que acentúa la sensación de nostalgia del momento ON

Cualquier día abriré
algún manual de rol
viejuno de mi estantería y
me pasará algo parecido
Comencemos con una de las partidas más gloriosas que recuerdo que dirigía yo, una campaña de La Llamada de Cthulhu creada por mí en la que dirigía a 6 jugadores que se involucraron mucho en ella, pero que nunca llegamos a terminar debido a problemas personales que surgieron en el grupo. Allí estaba mi actual pareja, interpretando a una periodista francesa afincada en Londres, en una de sus primeras partidas de rol, y muchos buenos amigos con los que, por desgracia, he perdido el contacto… pero a lo que íbamos, que como buen rolero cebolleta, desvarío mucho… Lo maravilloso fue ver cómo los jugadores, durante más de una hora estuvieron interpretando sus personajes sin que yo apenas participase en la trama. Yo sólo me recosté, me encendí varios cigarros, mientras veía una obra de teatro amateur frente a mí. Aunque no se tiró un solo dado en toda la sesión, la trama avanzó y el trasfondo de la campaña profundizó muchísimo… Espero poder vivir esto de nuevo algún día.

/ME azuza el fuego con el atizador, y sorbe una copa de cognac mientras otra imagen del pasado vuelve a la memoria…
 
El colega Nosfe es un bellezón
 comparado con el personaje
 de la susodicha
La única vez que cerré el libro, guardé los papeles y di por cerrada una sesión (y la aventura) fue con Vampiro: La Mascarada… El 90% de la culpa fue tener a mi ex jugando como un Nosferatu…
Invitar a tu ex a jugar a Vampiro… ERROOOOOR.
Que escoja una Nosferatu siendo gótico-pija… ERROOOOOR.
Mandar a tomar por culo la partida y decidir retomarla con menos personas  y con gente que se quiera tomar en serio el tema. ACIERTOOOOO.

Creo que el momento clave en el que prácticamente decidí abrirme una cerveza y cerrar el manual fue cuando dijo: “Ah, ¿que soy un Nosferatu feo y deforme? Pues quiero follarme a un tío, y los colmillos los tengo en el coño y le chupo la sangre desde allí” En fin… Lo único que lamento es que desde entonces no he vuelto a dirigir o jugar Mundo de Tinieblas, y que esa partida generó un agujero en mi historia rolera de casi 6 años.

/ME apura la copa de cognac se levanta del sillón y se acerca a la librería para acariciar los lomos de tantos y tantos manuales mientras recuerda…

Si ya me daban yuyu los
espejos, después de aquello
ni os cuento...
Uno de mis grandes momentos como jugador fue en la introducción a una serie de partidas concatenadas de Kult, en la que jugaba solo, y mi director se curró la partida de forma magistral. Atrezzo por doquier, él mismo iba maquillado y disfrazado, efectos sonoros, voces grabadas y deformadas con programas de edición de audio… Una verdadera puesta en escena que consiguió que se me erizaran los pelos en más de una ocasión. Aunque el momento culmen de la partida en el que un escalofrío recorrió mi espalda fue cuando mi personaje entró en un baño público, mareado y confuso, y tras lavarse la cara se miró en el espejo solo para ver reflejada su cara deformada vibrando de forma antinatural. Parece algo muy visto en tantas películas que no debería afectarme, pero en esa partida, y en especial en ese momento, estaba totalmente metido en el personaje, visualizando la escena en todo momento, y mi imaginación fue en ese momento tan fuerte que consiguió asustarme. Fue algo glorioso.

/ME vuelve al sillón, se sirve otra copa de cognac y deja que el gato que pulula por la biblioteca se acomode en su regazo en busca de calor. Su mente viaja a tiempos pasados mientras acaricia su cabeza y siente el ronroneo del animal…

Otra genial partida como jugador fue con Cyberpunk 2020, pero ambientado en el mundo de Blade Runner. El grupo lo componíamos un Blade Runner, un agente de la policía de Los Ángeles como apoyo del primero, un ejecutivo de la Tyrell Corporation asignado a la investigación y yo, un científico de la Tyrell que acababa de perder la memoria en un accidente en el tren bala que recorría la ruta del Pacífico. La investigación consistía saber qué pasó en aquel accidente, y porqué encontraron un doble de mi personaje muerto en un vagón más atrás del que iba yo. Una trama vertiginosa, llena de acción, investigación y misterios por resolver que hizo más de una vez que nos comiéramos la cabeza durante mucho tiempo decidiendo cuál sería el siguiente paso. Nos metimos tanto en la partida y en los personajes que, cuando teníamos que salir de la habitación de juego para dejar que el director hablase con uno de nosotros en solitario, los jugadores que estábamos fuera seguíamos interpretando nuestros personajes. Algo increíble y maravilloso…

Desde luego mi personaje era
muy humano... Hasta que le
volaron la cabeza
En fin, unas cuantas jornadas de juego nos llevaron a descubrir que yo era un replicante al que aún no habían implantado recuerdos, que había sido construido en secreto en un taller clandestino por un pequeño grupo de científicos y técnicos de la Tyrell para robar los secretos del científico a quien pretendía suplantar, y crear una nueva empresa que hiciese la competencia a la Tyrell Corporation. Además, estaban bajo el apoyo de otra empresa mayor, pero que no quería quedar implicada en ningún caso.  Por supuesto, mi personaje fue ‘retirado’, el policía cayó en la reyerta final, el Blade Runner cobró una buena pasta por ‘retirarme’ y acabar con un taller clandestino de fabricación de replicantes, y el ejecutivo se llevó un ascenso y aumento en la Tyrell por eliminar cualquier registro que dañase la imagen de la empresa.

Aquella fue otra partida memorable, con una trama que verdaderamente me pareció el guión de una película, con los ‘tempos’ bien llevados, con una alternancia entre escenas de acción, interpretación e investigación magistral y que la disfruté como pocas.

/ME se adormece fruto de la tercera copa de cognac, y sueña… sueña con eventos pasados…

La famosa caja roja que no
contiene bombónes
Pero no puedo dejar el tema sin recordar cómo he vuelto al camino rolero tras varios años siendo exclusivamente wargamero y ‘tablerero’…  Un día, tras jugar nuestra rigurosa partida de los viernes de Arkham Horror un gran amigo mío saco una caja del armario, era roja y no contenía bombones… Esa partida fue para mí una reset en mi vida como rolero. Disfruté como un enano de la partida, que aunque era de lo más simple, me llenó como nunca. Al día siguiente ya estaba dirigiendo una partida con nuestros amigos íntimos y mi pareja en su casa, con la cual iniciamos una campaña en la Marca del Este. Y desde entonces mantenemos partidas con toda la frecuencia que podemos que, aunque no es mucha, esperemos que sean por mucho tiempo.

/ME apaga el fuego y se retira a sus aposentos triste por los buenos y malos recuerdos, pero esperanzado en lo que acontezca en el futuro...

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