10/2/16

Caldo de gnomo: Cuando no te apetece

Nota del editor: una semana más os traemos una traducción de Gnome Stew de un post escrito por Walt Ciechanowski y del cual tenéis el enlace al post original aquí. Como es costumbre en esta casa os invitamos a seguirlos a través de su blog o de +Gnome Stew, y a ver anteriores traducciones nuestras en este enlace.

¿Alguna vez has mirado el calendario y te has dado cuenta de que tienes que dirigir dentro de poco pero "no te apetece"? ¿Qué haces, cancelas la partida o aprietas para llegar?

Conforme me hago mayor me doy cuenta de que esto me pasa cada vez más a menudo, y en consecuencia cada vez juego menos. Las dos cosas están relacionadas: ser un jugador "maduro" con familia, trabajo y otras actividades que llenan mi calendario social produce no solo que tenga menos tiempo para preparar la partida, sino que piense menos en ella. Mientras que disfruto el dirigir partidas, a veces me encuentro a mi mismo haciendo algo que me habría parecido imposible una década atrás, ¡me paso más de una semana sin pensar en mi campaña actual!



¿Qué debería de hacer cuando ese malestar se extiende hasta que casi empieza la partida? Cancelarla parece la opción más obvia, pero no es tan fácil cuando solo juegas una de cada dos semanas (y los viernes que es nuestro día; tengo compromiso el segundo de cada mes, por lo que saltarse una partida a veces significa no jugar hasta dentro de tres semanas). Es difícil mantener el entusiasmo, sobre todo cuando la Vida Real también te cancela sesiones. Por eso odio cancelar una partida incluso aunque no me apetezca.

Tampoco quiero cargarme una buena campaña por este malestar. Demasiado a menudo en el pasado dejé que mi aburrimiento matara grandes campañas cuando todo lo que habría necesitado era recargar las pilas para seguir adelante. Esto estaba bien cuando tenía un montón de tiempo para crear una nueva campaña que nos animara a mi y a mis jugadores, pero ahora tiene más sentido tratar de mantener algo que funciona y sigue en movimiento. Lo que he venido haciendo últimamente cuando me siento así es pensar en una "sesión corta mental". Miro mis notas y trato de crear un objetivo para que los jugadores lo cumplan en esa partida. Puede ser introducir un nuevo PNJ, derrotar a un enemigo en particular o desvelar un elemento clave de la trama. la sesión acaba cuando ese objetivo se ha cumplido, sin importar cuanto tiempo quede en el reloj.

Con esa meta en mente puedo relajarme cuando empieza la partida. Normalmente le pregunto a mis jugadores en qué piensan: si hay algo que quieran conseguir, etc... Esto sirve para matar un poco el tiempo (a veces mucho más tiempo del que pensaba) antes de que empiece el objetivo de la tarde.



Lo bueno de tener un objetivo, y uno que los jugadores pueden sentir que han logrado, es que perdonan el hecho de acabar una partida antes de tiempo. Para ellos es obvio que te has quedado sin apuntes para la próxima o que no te apetece especialmente empezar la próxima parte de la aventura con tan poco tiempo; por supuesto, si me encuentro con ganas les suelo preparar una escena para poner las cosas en situación para la siguiente partida. Normalmente esto es suficiente para recargarme las pilas y seguir adelante sin que los jugadores pierdan el ánimo, además de que es mucho más satisfactorio para mi seguir adelante, aunque sea un poco, antes que cancelar una partida y rezar para que todo esté listo para la siguiente.

¿Qué hacéis vosotros cuando no os apetece? ¿Canceláis la partida o tenéis vuestras propias técnicas para seguir adelante y dirigir? ¿Alguna vez os habéis arrepentido de dirigir una partida cuando no os apetecía? ¡Dejad vuestros comentarios!

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