10/6/16

La Orden del Dragón

Los juegos de fantasía medieval suelen tener dragones en mayor o en menor medida y aunque no todos, los hay que apenas tienen bandos u órdenes de caballería descritos alrededor de los dragones o si los hay no son necesariamente interesantes para usar en la campaña. En este artículo hablaré sobre “La Orden de Dragón”, una orden genérica y adaptable con trasfondo en torno a los dragones en diferentes situaciones. No se contemplan todas las posibilidades desde luego, sino que se trata de un punto de partida para permitir la adición de la orden en tu campaña.

Apenas hay dragones


En una ambientación donde apenas hay dragones estos deberían tratarse como algo insólito, irreal e incluso tabú.

Habría tres clases de ambientaciones en base al tratamiento que se le diese: en la primera los dragones no se toman en serio y serían objeto de burla en caso de que alguien contase algún avistamiento; en la segunda, los dragones son seres malvados que solo traen malas noticias y la gente los temería, y por último, una tercera clase de ambientación donde los dragones son algo insólito pero posible y no están envueltos en un halo de misticismo.


¿Un dragón? ¡Deja de beber!

Los dragones existen pero la gente lo desconoce y se han divulgado historias ridículas sobre las personas que los han visto. Algunos hasta reconocen haber sido llevados a grandes nidos donde los dragones han experimentado con magia en ellos. Al mito de los dragones se les une otro, el de unos extraños caballeros que visten de negro: La Orden del Dragón.

Esta misteriosa orden sigue los rumores tratados como simples majaderías para tratar de descubrir los escondrijos y cuevas de los dragones. Nació como parte de una orden religiosa que trataba de difundir los conocimientos sobre los dragones para alertar a la población sobre sus peligros pero, comprobando que cuanto más supiera la población y gobernantes sobre ellos más temor causaban, decidiendo continuar su labor en la sombra.

Es gente de diferentes ámbitos que se reúne como un simple grupo religioso para tener el beneplácito de las autoridades, y en estas reuniones se asignan las zonas de actuación de los miembros e intercambian información, ya que por seguridad jamás se conserva de forma escrita. Entrar en la Orden implica haber participado o haber sido testigo de alguna de sus actuaciones de manera accidental; normalmente se trata de tapar los testimonios difundiendo rumores falsos para desprestigiar a los testigos, pero si este desea participar y tiene cualidades útiles se somete a votación y se presenta a la orden.


El hombre del saco


Los dragones no traen nada bueno. Los niños se meten en la cama a su hora para no atraer a estos fieros animales y evitan los estrechos callejones cuando el sol se pone. Existen numerosas historias donde han acabado con ejércitos, infieles y gobernantes déspotas, y la gente hace crecer estos cuentos con aportaciones propias que han retorcido en mayor o menor medida el concepto original de un dragón.

La Orden del Dragón trata de mantener el orden público. Cuando oyen una nueva historia coherente con lo que saben y han recabado localizan el lugar de origen de la misma, y se ofrecen como mercenarios para combatir a la bestia si es un peligro para la población, o bien ocultan los hechos dando una explicación que incluya alguna extraña intervención divina.

La principal diferencia con la anterior es que esta versión de la orden no necesita ocultarse como tal, aunque sí se esconde bajo una bandera o escudo falso para no revelar la existencia de una antigua orden ligada a los dragones. Tampoco se ha creado un mito alrededor de ellos. Otra diferencia sería el hecho de que esta versión de la orden no tiene ningún resquemor en acabar con estos animales.

Las nuevas incorporaciones a la orden son por necesidad de personal y se consideran un reclutamiento: ofertan trabajo y te unes a su milicia. Habitualmente los que han combatido alguna vez contra un dragón o los que solamente los han visto una vez quieren repetir la experiencia, estando asegurado que no se quieran ir ni revelen con ello los secretos de la orden.

¡A por el dragón!

Lo extraordinario o inusual atrae a la gente: si tienes la posibilidad de ver a un dragón, es probable que te acerques, y si eres un guerrero que desea ganarse una reputación tienes la oportunidad de pasar a la historia como un matadragones.




La orden del dragón trata de preservar estos animales que, aunque son peligrosos, están en peligro de extinción. La existencia de la misma es pública y bien conocida por las autoridades y pese a que les desagradan sus ideales se ven obligados a colaborar, o al menos no poner impedimentos para no enfadar a la población partidaria de la orden.

Está formada por voluntarios que combina el trabajo en la orden con sus quehaceres diarios y sobrevive con dinero público y donaciones privadas.

Hay muchos dragones


Cuando digo muchos dragones me refiero a una ambientación estilo Skyrim, un mundo donde no es raro encontrarse a uno de ellos. Existirían soldados especializados en acabar con estos animales para comercializar su carne y vender sus colmillos como caros sujeta velas, bardos cantando sobre la existencia de jinetes de dragón, habría gente hasta el cuerno de tener que esconderse en el bosque de estos seres… Y existiría también una Orden del Dragón.

Esta orden trata de estudiar a los dragones desde el punto de vista biológico, intentando discriminar además entre familias y razas de las que forman parte. Hacen investigaciones de campo, reúnen testimonios y estudian restos disponibles en anticuarios. Son un grupo de investigadores más que una orden propiamente dicha pero nació como escisión de una, ahora desaparecida, que adoraba a los dragones. La gente los considera gente sabia aunque un poco extraña, de conversación monotemática y aburrida. Son comprometidos con su trabajo aunque poco valorados, y sus salarios son bajos, dependiendo demasiado de fondos públicos.



La orden funciona más como un gremio que busca financiación y la reparte entre los proyectos de sus miembros, por lo que solo los interesados en ascender en la misma y alcanzar puestos de responsabilidad acuden a las reuniones. La implicación de sus miembros en su funcionamiento es más bien bajo.

La orden del dragón puede ser como tú quieras, ¿tenéis una orden o grupo así en vuestras partidas? ¿Cómo funciona?

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