19/10/16

Aliados del Bastión: Él, Ella, Ello… Sexo y género en el rol

Nota del editor: la siguiente entrada ha sido escrita por +Roger Trobanoms y habla sobre cómo diferencias entre sexo y género y cómo aplicarlo en partidas de rol. Recordad que podéis enviar vuestras entradas a bastionrolero@gmail.com. ¡Estaremos encantados de contar con vuestra colaboración!

En esta entrada quería tratar los temas de sexo y género en las campañas de rol. No, no se trata de una entrada sobre la discriminación sexista en los juegos de rol, aunque éstas también hacen falta y mucho, pero en este caso queremos hablar de la importancia del sexo y el género cuando pensamos en nuevas especies y culturas en nuestras campañas.

Distinción entre sexo y género


El sexo es una característica biológica de las especies. La función principal de la distinción de sexos es favorecer la diversificación genética de la especie: cada nuevo individuo es fruto de la mezcla de genes de otros dos individuos. El género en cambio es una creación cultural: según la Organización Mundial de la Salud el género se refiere a los roles socialmente construidos, comportamientos, actividades y atributos que una sociedad considera como apropiados para hombres y mujeres.

Así pues, el sexo es una característica biológica del individuo, mientras que el género es una característica cultural. Y por lo tanto, puede variar de una cultura a otra.


¿Cuántos sexos?


Normalmente hay machos y hembras, pero algunas especies son hermafroditas, lo que podría considerarse un tercer sexo. Cuando pensamos en una campaña de fantasía, o de ciencia ficción, deberíamos abrir la mente y no limitarnos a lo de siempre, ¿porqué sólo dos sexos? ¿O tres? Un ejemplo: Jack Vance creó en el planeta Tschai la raza de los Dirdir, que tiene dos sexos, pero los machos tienen 12 tipos diferentes de órganos reproductores, y las hembras 14. Lo divertido es que un determinado tipo masculino sólo “encaja” con dos o tres tipos femeninos, y al revés. Otro ejemplo: Isaac Asimov, en uno de sus cuentos, creaba una especie de homínidos hermafroditas, con los dos sexos a la vez, que tanto podían ejercer de macho como de hembra durante la copulación, y todos tenían la capacidad de gestación.

800px-Mating_Green_Tiger_Beetles_front_view.jpg
Un escarabajo y una escarabaja fabricando pequeños escarabajitos (fuente: wikimedia commons)
Si dejamos correr la imaginación, pueden salir fórmulas realmente divertidas: especies que deban aparearse en tríos o cuartetos, con la posibilidad que existan tres o cuatro sexos diferentes; sexos que puedan copular pero no gestar, y que una vez fecundado el óvulo deban traspasarlo a otro individuo que pueda gestar; sexos neutros, cuyos individuos no pueden reproducirse y transmitir sus genes, y un largo etc. También hay que pensar en la distinción física entre sexos. Podemos pensar en especies en las que ambos sexos son prácticamente indistinguibles o todo lo contrario, podemos crear especies con una distinción entre sexos tan pronunciada que parezcan especies diferentes.

Finalmente, si pensamos en sexo debemos pensar en reproducción, que es su finalidad principal. Debemos pensar en cómo se reproduce una especie, y que implicaciones tiene ese determinado método de reproducción. No es lo mismo poner un huevo que parir; puede haber especies con un solo sexo que se reproduzcan por partenogénesis, y que puedan modificar su ADN a lo largo de su vida para favorecer las mutaciones y, por tanto, la evolución; algunas especies podrían reproducirse por esporas o polinización, como las plantas.

¿Cuántos géneros?


En una sociedad como la nuestra, si evolucionara hasta la utopía, podría haber algún día un solo género: hombres y mujeres tendrían exactamente los mismos roles sin tener en cuenta el sexo. Lo más habitual sin embargo es que haya al menos un género para cada sexo.

Crear un género es incluso más complicado que crear un sexo. El género se compone de toda una serie de roles sociales; simplificando mucho, en una época fantástica medieval clásica el género masculino se dedica al gobierno y la guerra mientras que el género femenino se dedica a criar los hijos y llevar la casa. Si creamos otro género, debemos asignarle algunos de estos roles. Por ejemplo, podríamos crear un género neutro que se dedicara al sacerdocio. Este género podría estar desarrollado por hombres y mujeres indistintamente, o quizá por un tercer sexo neutro sin capacidad de reproducción.

En todo caso, la del género es una frontera poco clara por qué, ¿qué distinción hay entre género y clase, por ejemplo? Bueno, podríamos decir que el género está asociado a un sexo o un grupo de sexos, así pues ser noble o plebeyo no es una cuestión de género, a no ser que en nuestra campaña todos los nobles sean mujeres y los plebeyos hombres.

Conclusiones


Pensar en sexo y género puede ayudarnos a crear especies y culturas diferentes y originales. Podemos quedarnos con los hombres, enanos y elfos de toda la vida o ir más allá, ello nos permitirá hacernos muchas preguntas cuyas respuestas pueden ser interesantes. Por ejemplo: ¿existen las enanas? Quizá los enanos tienen un solo sexo al fin y al cabo; o bien tienen dos sexos indistinguibles a simple vista, y tienen un solo género; o quizá el género femenino de los enanos no sale nunca de su cueva...

En definitiva, pensar en los sexos, y la reproducción en general, nos ayudará a la hora de crear nuevas especies, y pensar en los géneros nos ayudará cuando creemos nuevas culturas.

Printfriendly

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...