26/10/16

Caldo de gnomo: Jugando de manera imaginaria

Nota del editor: una semana más os traemos una traducción de Gnome Stew de un post escrito por Avery Liell-kok y del cual tenéis el enlace al post original aquí. Como es costumbre en esta casa os invitamos a seguirlos a través de su blog, de +Gnome Stew o incluso a apoyarlos a través de su Patreon, y a ver anteriores traducciones nuestras en este enlace. 

Muchos de nosotros podemos trazar nuestros inicios a la hora de jugar a los días en que jugábamos con palos como espadas y tapas de olla como escudos, rescatando a los prisioneros del dragón o luchando contra malvados imaginarios. Los juegos de "jugar a ser" son una importante herramienta en el desarrollo de la infancia, pero los beneficios aún se pueden aplicar a los adultos. Jugar es una extensión natural de la creatividad infantil.



Ambos comparten características importantes. "Jugar a ser" es muy difícil de definir, teniendo en cuenta que las posibles variaciones son tan amplias como la propia mente, pero de cualquier manera unas cuantas de estas características de este juego están muy bien relacionadas: es directo, existe en un espacio mental primario y tiene una naturaleza sociodramática.

La gente que estudia el juego (envidia de trabajo) como la doctora Stephanie Carlson señala que como una forma libre, asociativa e imaginativa de juego, no podría existir sin reglas. Estas pueden cambiar y estar más o menos definidas, pero existen. Piensa por un momento en mi escenario de palos y espadas, ¿cuáles son las reglas? Bien, para empezar el palo es una espada y la tapa de la olla es un escudo. Cuando te toco con el palo te he herido (aunque si te he tocado o no lleva a debate). Estas reglas, definidas solo por nosotros y flexibles como son, forman el marco para el mundo que hemos construido en nuestra mente; eso me suena mucho a dados y estadísticas. Ver como piensan los niños mientras se enganchan a este juego imaginativo les muestra como "cambiar entre el análisis y la síntesis", la lógica y la creatividad, o las reglas y la interpretación.

El juego imaginativo también está enfocado en la experiencia, no en la meta. El punto es ser el héroe, no solamente ganar. Es lo que separa los juegos de rol de los wargames o de los juegos de mesa, que también son juegos pero con un enfoque distinto. No importa lo intensamente que rolees en tu campaña, el punto está en la propia campaña. Si no, ¿por qué no hacerse simplemente personajes muy poderosos y jugar la batalla final? Es la misma razón por la que no nos leemos el último capítulo del libro y lo damos por terminado.

Jugamos para divertirnos, primero y principal. Pero el juego imaginativo ofrece un montón de bonus extra a nuestras vidas, incluso más allá de la mesa. En los niños, el juego imaginativo es absolutamente necesario para desarrollar funciones ejecutivas: este es el término psicológico para "ser adulto", tener las habilidades y la propia regulación para desarrollarse. Las funciones ejecutivas son el reino del autocontrol, la flexibilidad y la competencia, todos términos que durante mucho tiempo la gente no conectó con la imaginación. Los estudios han demostrado que los niños que juegan son capaces de resolver puzzles lógicos incluso con el paso de los años, y emplear conocimiento del mundo alrededor suyo a través del juego. Imaginar sus propios mundos permite a los niños practicar el crear escenarios y adherirse a sus límites (como "el palo es una espada"). Otra de las cosas que el juego imaginativo estimula es la empatía, pretender ser alguien que no eres implica aprendizaje para pensar desde un punto de vista distinto.



Como adultos, nuestros cerebros no son la masa de barro moldeable que solían ser cuando eramos más jovenes, pero no son estáticos, La Terapia de Comportamiento Cognitivo está basada en la idea de que podemos y formamos nuevos "caminos neuronales" todo el tiempo, reprogramándonos constantemente. Esta terapia también es la más empleada cuando nos dirigimos a una función/disfunción ejecutiva, trabajando bajo el hecho de que podemos aprender a vivir de una manera más sana y feliz. Si jugar a ser otro es un componente importante de aprender comportamientos saludables no hay razón por la que no pueda emplearse para ayudarnos, y si jugar es una forma de pretender "jugar a ser otro" quizá entonces jugar pueda proveernos los mismos beneficios ayudándonos a practicar esas cosas en las que queremos mejorar. ¿Tienes ansiedad social? Prueba a llevar a un bardo y mira qué te enseña eso.

De hecho ese es otro beneficio del juego imaginativo: la libertard, dentro de unos límites seguros, de probar nuevas personalidades o hábitos. Creo que todos hemos tenido la experiencia de jugar con la mejor versión de nosotros mismos, y con la peor. Ha sido a través de una serie de personajes super dulces y sinceros como he aprendido a abrazar esa parte de mi personalidad, algo que rechazaba como una debilidad. Si no hubiera jugado con un personaje fuera de mi zona de confort no sé si habría tenido esa oportunidad.

La empatía es el ingrediente clave para experimentarlo, y como he mencionado es un efecto secundario de jugar a ser otro. Niños o adultos, eso es algo en lo que todos tenemos que practicar, ya sea por los beneficios de nuestro grupo de juego o nuestra sociedad. La conexión entre jugar y la empatía no es que no tenga precedentes: el doctor Peter Gray sostiene la teoría de que jugar, en especial el humor y más específicamente los juegos, fueron claves para el desarrollo de nuestra especie. Amoldando nuestros cerebros de primates con ejercicios que (literalmente) nos humanizaran encontramos caminos hacia la cooperación y la resolución de problemas que no implicaban machacar a nadie con una roca. Habilidades sólidas para el mundo moderno.

Los que jugamos tenemos ventaja en todo esto. La "diversión" es algo que el mundo empieza a conocer, tal y como se ve con el fenómeno de los libros de colorear para adultos. Esto le da a la industria de los juegos de mesa una oportunidad sin precedentes para venderse en mercados escépticos. Hay una gran cantidad de pruebas de que los cerebros adultos son tan capaces como los de los niños en ser creativos y establecer asociaciones libres, pero es la falta de práctica la que nos anquilosa. Desarrollar un hábito de juego puede ser la llave que nos abra la puerta a un rico mundo que ha estado cerrado demasiado tiempo. La imaginación, si se le da la vuelta, es algo cíclico: cuanto más inviertas en ella, más fácil será utilizarla en otras situaciones banales. ¿No sería mejor si nuestros palos pudieran ser espadas otra vez?

¿De qué maneras utilizáis el juego imaginativo? ¿Ha afectado vuestra vida a mejor?

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