Ordes, una población para Ryuutama

Mis amigos y yo estamos enamorados de Ryuutama, juego publicado al español por la editorial Other Selves. Para empezarle a coger práctica a la hora de crear material y recursos para el juego he creado esta localidad, localidad que emplearé como punto de partida por la cantidad de conflictos y personajes que he podido introducir. Creo que tiene de todo un poco y que puede dar mucho juego. Espero que os guste.

Ordes

Ciudad de 12000 habitantes. Solamente 5000 viviendo dentro de las murallas. No se incluye visitantes.

Gobernante o representante

La reina Alicia. Una mujer joven y huérfana aún aprendiendo a llevar las riendas de su pueblo. Es una persona amable y cálida, y aunque quiere parecer adulta y madura le encanta jugar, hacer bromas y las manualidades (ella es quien pinta los más de 200 huevos de Pascua que se esconden en Ordes en dicha festividad). Hasta su coronación quien realizaba su labor era el regente Teodoro, alcalde de la ciudad.

Teodoro. Es el alcalde de Ordes. Lleva más de 30 años en ese cargo. Es un hombre mayor bajito y delgado, hiperactivo y nervioso, muy respetado por saber mantener a raya a todos los gremios y por la organización de ferias y eventos, que si no fuese por él no se realizarían. Debido a su forma de actuar los ediles se desesperan con facilidad y darían lo que fuera por poder relegar parte de su trabajo.
Su mujer, Olga, colabora como voluntaria en el orfanato y organiza excursiones con ellos a lugares emblemáticos de la zona o de belleza sin igual. Movería cielo y tierra de pasarle algo a alguno de sus niños como perderse o acabar en el nido de alguna criatura.


Entorno

La ciudad está bastante aislada, colindante al río Siembra por su lado oeste. Se sitúa en un valle tranquilo y junto a sus preciosos paisajes, quienes la descubren la convierten en su vivienda habitual. La ciudad está en terreno de praderas rodeada de bosques y a su vez de montañas. Un gran paso recorre el territorio de norte a sur dividiendo artificialmente la localidad en dos partes. El camino es sinuoso y no en las mejores condiciones pero es una ruta que extranjeros emplean como atajo por lo que Ordes recibe muchos viajeros.

La ciudad está rodeada de grandes campos de trigo, por lo que en la distancia parece un mar anaranjado.

Edificios y asociaciones representativos

El castillo. Es la residencia de la reina y lugar de reunión del alcalde y ediles. La sala del trono es enorme y el trono está sobre una larga escalinata que a Alicia le da pereza subir. También hay un salón de baile que se emplea en toda clase de recepciones y eventos. El castillo tiene dos grandes torres donde está el cuartel de los guardias.
En el castillo hay sitio suficiente para alojar muchos invitados, normalmente nobles extranjeros, que tienen que lidiar con leyendas y cuentos sobre el fantasma de “Gregorio”. Los sirvientes insisten en que es solamente una invención de la reina, pero quién sabe. En los sótanos están los calabozos, cuyo único reo suele ser el borracho Clemente, aunque no suele pasar más de un par de noches entre visita y visita a la cárcel.
El castillo cuenta con una interesante biblioteca y una galería de arte abierta al público.

La iglesia. Está en la zona este junto al castillo. La gente de Ordes es muy religiosa, por esos todas sus celebraciones son en honor a los dragones de las estaciones (especialmente en primavera, cuando se cosecha el trigo). La gente realiza ofrendas monetarias, florales y musicales (aunque la sacerdotisa Olivia está todo el día quejándose de los trovadores y bailarines, con canciones y bailes demasiado provocadores para su gusto).

La plaza. Delante del castillo y la iglesia está la plaza de marzo, en esta enorme plaza se homenajea todas las primaveras a las mujeres fundadoras de la ciudad. Se prolonga la plaza hasta los jardines del palacio. En esta plaza se realizan muchos espectáculos y funciones.

Gremio de mercaderes. Los mercaderes conviven en la parte oeste de la ciudad con el gremio de artesanos. Su sede es el bajo de la casa de su líder Basil. El gremio de mercaderes tiene el cometido de establecer precios y tasar material, por lo que cualquier bien producido en la ciudad pasa por sus manos. Son bastante reacios a trabajar con mercaderes itinerantes porque creen que empobrecen Ordes, pero todo el mundo tiene un precio o como Emilia, ganas de que Basil se aparte a un lado y solucione su problema con la bebida.

Gremio de artesanos. El gremio de artesanos tiene como cometido formar artesanos y “pelearse” con el gremio de mercaderes para que sus creaciones se pongan a la venta al mejor precio. Su líder es Remo, un hombre presumido y pomposo que tiene “manos mágicas” a la hora de tratar la madera y sus esculturas son su orgullo. Es un romántico y sentimental, a veces rozando lo ridículo. Dentro del gremio de artesanos hay zapateros, herreros, orfebres y carpinteros entre otros.

Gremio de sanadores y boticarios. La entrañable yaya Rosa dirige este gremio. Es una maestra creadora de ungüentos y sus cada vez más temblorosas manos complican su trabajo por lo que busca el perfecto sucesor o sucesora. El gremio está junto a la iglesia y todo acólito recibe formación en primeros auxilios y sanación. La casa de yaya Rosa es amplia y tan vieja como ella (su padre la construyera con sus propias manos) y hay espacio para todo el que desee aprender del oficio. Tiene una colección muy interesante de insectos disecados y de catálogos de plantas. Su gato Romualdo siempre está sobre su regazo.

Establos. En las dos salidas de la ciudad están los establos. Son ambos del mismo dueño, el viejo Rodrigo, quien permanece sus últimos días de su vida en su casa cuidado por su hija. Los establos los dirigen sus sobrinas, Elena (establo norte) y Lutena (establo sur) y también crían caballos. Estas dos jovencitas son las personas que más saben de caballos de toda la ciudad, enfadándose si alguien osa darle lecciones de su propio trabajo. El último que lo hizo terminó hasta arriba de “abono”.

Campos. Alrededor de la ciudad hay campos de trigo y campos dedicados a plantaciones de manzanos. Principales productos de la ciudad (la tarta de manzana de Ordes resulta hasta adictiva para los extranjeros). Cuando hay problemas se recurre siempre a Lorena, una mujer introvertida que cuando tiene que dar la cara por sus compañeros del campo puede hacer temblar las paredes con su voz y presencia. Ahora está buscando interesados en viajar a otras regiones a por semillas para mejorar los cultivos.
Con respecto a ganadería, en Ordes se crían ovejas y cabras. Dan carne, lana y leche. También hay gallinas y aunque menos, cerdos y vacas.

Refugios. Cerca de los bosques hay refugios para el gremio de los montaraces, estos refugios son su residencia y mientras no se casan no se mudan a la ciudad (cosa que no es obligatoria y hay refugios donde vive alguna familia al completo). Los montaraces se encargan de limpiar los bosques y en proveer la ciudad de carne, pieles, madera… es decir, todo lo que puedan encontrar en la naturaleza. También protegen los campos y cañadas para que ningún animal salvaje ataque al ganado. Su líder es Elvira, una mujer rolliza que trata a los aprendices como si fuesen sus propios hijos (incluyendo el lanzamiento de zapatillas y los tirones de oreja). Es además quien estableció pruebas para examinar a los aprendices, pruebas como el obtener hierbas para el gremio de sanadores o escoltar caravanas de artistas. Para ser maestro montaraz es obligatorio ver mundo y volver a Ordes con la pieza de caza más interesante y única.



El poni cojo. Es una posada que se encuentra en el camino norte de la ciudad. Un lugar lúgubre y de dudoso honor. La gente se reúne allí si busca algo de intimidad para realizar transacciones o negocios turbios. Tiene muy mala reputación y se ha llegado a señalar gente que se ha visto saliendo de allí. Su dueño es Joan, un amante de lo esotérico y de su cuervo Antonio. Cree que la mala fama es incluso glamurosa para su negocio.

Escuela de bellas artes. Canto, baile, poesía… quien tiene inquietudes creativas sabe que este es su sitio. Es un edificio de un altura solamente con varios patios interiores haciendo que sea un lugar de increíble claridad. Su director es Guillermo, un hombre recto y cuadriculado, fácilmente identificable porque siempre pasea con su elegante bastón. Muy metódico y que no soporta la improvisación (y lo que llama a él improvisación implica aplicación de pautas y metodologías estudiadas), por lo que los alumnos tratan de ignorarlo pero sin que se note. No obstante, nadie se pierde sus exhibiciones: sus bailes son delicados e hipnotizantes. Otros profesores de la escuela dan clases de pintura, poesía, canto, escritura y laúd. Para superar los estudios es necesario examinarse de todas las materias y poder realizar una clase magistral mostrando arte de otra región. Está situada en la zona oeste de la ciudad.

La casa de Román. Román es posadero y ha convertido su propia casa en su negocio. Es un hombre curioso que adora escuchar historias y canciones de los viajeros. Su posada está decorada con pinturas y regalos de lugares exóticos. Máscaras tribales, mapas de regiones distantes, bocetos de nobles… agobiando un poco en la primera impresión. Su comida no es la mejor de Ordes pero sí lo es su tarta de manzana. Está situada en la zona oeste.

El cementerio. El cementerio está fuera de la ciudad, al este de la misma. El enterrador, un hombre detallista, se ha dedicado toda su vida al cuidado de los muertos. Como es un lugar sobre el que se escriben historias oscuras sobre rituales aún más oscuros, Damián ha plantado setos, árboles y flores, siendo el lugar más bello de todo Ordes a pesar de las tumbas de piedra. También hay una pequeña capilla y ya no le sorprende que algún viajero le pida oficiar su boda allí.

Productos típicos

Tarta de manzana, trigo, manzanas, carne y lana de oveja, trabajos en madera.

Vista, sonidos y olores

La ciudad es bulliciosa: niños corriendo y jugando, gente llevando de aquí para allá cosas, el sonido de las forjas, los trovadores cantando a sus amados o amadas, las campanas de la iglesia, los mercaderes publicitando sus mercancías. Los carros cruzan el camino norte-sur con velocidad, levantando polvo y golpeando los adoquines con fuerza. Aunque el sonido del río y los molinos resulta tranquilizador y relajante. Las hojas del pinar bailan y se sacuden al viento.

La ciudad es preciosa: Casas de madera principalmente, de grandes vigas y tejados a doble agua. Colores pálidos y apacibles, en contraste con lo ruidosa que es la ciudad. Los campos de trigo ofrecen un paisaje anaranjado y rojizo.

La ciudad está llena de olores: la tarta de manzana en las ventanas, la carne de los asadores, el viento que trae la brisa del río y de los pinares.

La ciudad produce sensaciones: La ciudad es cálida y acogedora. Llena de vida y también de seguridad.

Amenazas

Estas son solo una pequeña muestra de los conflictos de Ordes. Al menos los más representativos.

El enfrentamiento entre Remo y Basil podría traer problemas a Ordes, aunque Emilia y sus buenas intenciones pueden empeorarlo aún más: llegará hasta el final para estar al cargo del gremio de mercaderes.

Una plaga parece estar afectando algunas plantaciones. Lorena cree que ha encontrado la solución y confía en que no se extienda. Hay muchos campesinos enfurecidos.

Los montaraces han observado un aumento de águilas que amenazan el ganado y están tratando de controlar la población. También les consta que hay cazadores furtivos sueltos, extranjeros que quieren adueñarse de los bosques y posiblemente sea ellos quienes han hostigado a un dragón de los bosques, que impide a las caravanas salir de la región por el sur del camino.

Alicia está buscando pareja para formar una familia, ya que tiene una edad y como monarca tiene una imagen que dar a su pueblo. Ante la noticia se ha visto inundada en cartas de interesados e interesadas y se siente abrumada. De esos interesados está la peor calaña y los que sería monarcas totalitarios en el futuro.

Clemente jura una y otra vez que ha visto extrañas criaturas en los alrededores de la muralla de la ciudad. Nadie le cree por su alcoholismo.